Brujuleo
Leo en Aulablog un artículo de Miguel Santa Olalla en el que cita la siguiente frase de José Luis Sampedro aparecida en una entrevista en XLSemanal:
“Hay quien cree que metiendo ordenadores en la escuela se mejora la enseñanza. Lo que no aprenderán nunca los niños con ordenadores es a relacionarse con niños. Y para mí, muchas formas de violencia actuales en los colegios se producen porque no aprenden a brujulear entre ellos.”
Según Sampedro, autor por quien siento un especial afecto y no sólo por novelas como “La Vieja Sirena” y “La Sonrisa Etrusca”, el brujuleo (acción de brujulear) es un aspecto clave en la educación de los niños.
De acuerdo con el admirado profesor en que es de vital importancia que los niños aprendan a relacionarse de forma no violenta entre ellos (y no sólo me preocupa la evidente violencia física, también tenemos que prestar atención a la agresión moral de los que apoyan su poder e influencia en la astuta administración de la injuria chismosa, la burla denigratoria, el chiste sangrante, el compadreo excluyente, en fin, la camarilla mafiosa).
Mas discrepo en lo principal: personalmente sí creo que poner más ordenadores puede mejorar la enseñanza y servir para que los niños aprendan a relacionarse entre ellos.
Con más ordenadores (conectados) tendremos más medios, más posibilidades. Tal vez no sea necesario que haya ordenadores en todas las aulas si se instalan pizarras digitales y el profesorado dispone de portátil conectado y proyector multimedia. El ordenador (mejor dicho, el acceso a Internet en el aula) permite y exige la innovación metodológica. Ello no quiere decir que sea la varita mágica que va a resolver los problemas educativos, pero es una ventana que se abre a una infinidad de recursos y al conocimiento compartido. Por supuesto que depende de cómo se use, de qué actividades se desarrollen; hay que utilizar metodologías activas y constructivas que fomenten el autoaprendizaje, hay que aprender a utilizar las herramientas necesarias (todo ello significa tiempo, cambiar muchas cosas y es normal que genere resistencias).
En argumentos contrarios al trabajo con el ordenador suele haber comparaciones a los efectos nocivos de la televisión y los videojuegos. He llegado a oir que el dinero de los ordenadores debería dedicarse a dotar buenas bibliotecas escolares y planes de fomento de la lectura, como si fueran elementos opuestos o que entren en conflicto. La naturaleza de la comunicación en red es fundamentalmente lingüística, aunque lo sea también multimedia, y motiva la práctica lectora. Una maravillosa biblioteca escolar puede no servir de nada si el profesorado no desarrolla actividades en ella y no está accesible en recreos u horario extraescolar. Lo mismo sucede con la conexión a Internet. Es cierto que muchos alumnos ven el ordenador como simple instrumento de diversión, convirtiéndose así el aparato informático (conectado a Internet o no) en un enemigo del desarrollo de tareas de aprendizaje, al igual que el televisor. Precisamente por ello es necesario y urgente que formemos a nuestros alumnos en el uso de las nuevas tecnologías, que les enseñemos cómo las pueden utilizar como instrumento de investigación y conocimiento, como herramienta que puede enseñar a pensar y resolver problemas y, en todo caso, como fuente inagotable de información actualizada y medio para compartirla. La tendencia imparable hacia los dispositivos AAA (Anything, Anywhere, Anytime), que por medio de las redes inalámbricas pondrán toda la información disponible en cualquier momento y lugar, convertirá en analfabeto digital en desventaja a quien no sepa manejarlos y utilizar con eficacia la hipertextual red de información.
Hay que enseñar también a formar criterios sobre la información que circula en la redes, pero al igual que en todo caso hay que formar alumnos críticos ante cualquier medio y esta formación es transversal a las tecnologías, y sólo se logra con su uso. Las TIC pueden ser una herramienta eficaz (por supuesto, no la única) que sirva de chispa y haga prender el deseo de aprendizaje con tareas que les hagan buscar y procesar información para después crear sus propios contenidos y estructuras de conocimiento que puedan exponer y compartir en esa nueva Biblioteca de Alejandría que es Internet. Se trata de aprender a compartir conocimiento (tanto formal como no formal), y no sólo con el entorno más inmediato, que puede no ser la mejor influencia o estar viciado por alguna camarilla no afín, sino con gente de muchos sitios y tendencias. Es evidente que Internet no cierra puertas, las abre. No olvidemos que las TIC se refieren no sólo a la información, sino también a la comunicación. Es más, pienso que el aprendizaje compartido en Internet puede ser un buen instrumento para potenciar la enseñanza en valores y actitudes.
Al oir todavía ciertos manidos argumentos antitecnológicos, uno sólo puede pensar que probablemente se tenga un concepto sesgado de lo que es Internet y no se conozcan los cambios que introduce la denominada Web 2.0, en la que se pasa de la web tradicional a los sitios dinámicos que se convierten en punto de encuentro cuyo contenido depende de los que lo usan, con aplicaciones útiles y sencillas que permiten trabajar en la red desde cualquier sitio, crear redes sociales y compartir todo lo que se hace con actualización inmediata. Es la web social de los blogs, los wikis, las tecnologías RSS, Flickr, Del.icio.us, Basecamp, Ajax y tantas otras.
Comentaba el pasado domingo Enrique Dans en el artículo Niños, colegios y blogs, los problemas de relación social que también surgen en la vida online, según un reciente estudio que estudia el fenómeno de la difusión de los blogs en Estados Unidos (el 88% de los niños tiene acceso a Internet, 19% mantienen un blog y 38% los leen habitualmente):
"Tengo perfectamente claro que cuestiones de ese tipo van a empezar a aparecer por aquí en breve, y prefiero que mi hija vaya desarrollando el sentido de lo que es bueno o malo hacer en una página en Internet, porque incluso en mi caso, que soy profesor y precisamente de esas cosas, y me encuentro por ahora en terreno francamente seguro e ilusionante con respecto a su educación, nunca pondría la mano en el fuego porque no vaya a tener algún tipo de problema relacionado con este tipo de temas. En el fondo, hablamos de una vida offline regulada con más o menos éxito por padres y profesores, frente a una vida online que, por el momento, se regula sola, ante la dejación de responsabilidades de muchos padres o colegios.
¿Restringir? Desde mi punto de vista, nunca. Pero educar sí, y empezando cuanto antes, mejor."
El ordenador conectado puede ser un buen instrumento de brujuleo. Tener brújulas sirve de poco si no sabemos utilizarlas y, en cualquier caso, sólo nos servirán si queremos cambiar de horizonte, ir de un sitio a otro, orientarnos en el camino. Para quedarnos donde estamos no necesitamos brújula.


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